martes, 8 de diciembre de 2015

¿Móviles malignos?

¿Cuántas veces hemos oído que no pasemos mucho rato con nuestros móviles encima? ¿O que no nos pongamos el portátil en el regazo al usarlo? ¿Cuántas veces nos han dicho “aléjate del microondas, que es malo” cuando está encendido? Llegó la hora de aclarar si...

Figura 1: Ondas electromagnéticas y teléfonos móviles. {1}

estas "ondas malignas" son tan malignas como se dice. Empecemos por definir qué es una radiación u onda electromagnética: se trata de una forma de propagación de la energía, que consiste en una componente eléctrica y otra componente magnética, ambas oscilantes. Ejemplos de radiaciones electromagnéticas son la luz, los rayos microondas o los rayos X.

Una radiación electromagnética no tiene por qué provenir necesariamente de un aparato electrónico: existen fuentes naturales y fuentes artificiales. En la naturaleza, este tipo de ondas se encuentran en una tormenta eléctrica o en el propio campo magnético terrestre (el que hace que las brújulas se orienten). En cuanto a las fuentes artificiales, tenemos las antenas, las estaciones de radio, microondas, rayos X… En la siguiente figura en la que mostramos el espectro electromagnético podemos ver la energía correspondiente a este tipo de radiaciones: 



Figura 2: Espectro electromagnético. {2}


La pregunta que se suele hacer uno respecto a este tema es “¿cómo me afectan los campos electromagnéticos en cuanto a mi organismo?”.  Antes de nada, hay que saber que esto de los campos electromagnéticos artificiales no es nada nuevo: su origen se encuentra a principios del siglo XX, cuando se empezaron a desarrollar sistemas de comunicaciones, y se propagaron con el uso de aparatos domésticos, o con fines industriales, científicos y médicos [1]. Tenemos entonces, que las ondas electromagnéticas nos rodean en todo momento y efectivamente, estas ejercen un efecto sobre nuestro organismo. Pero efecto no quiere decir peligro.


El principal efecto biológico de las ondas electromagnéticas es el calentamiento, fenómeno en el que se basa los microondas, aunque este efecto es mínimo en nuestro organismo. En cuanto a efectos perjudiciales, se ha demostrado que la exposición a corto plazo a los niveles presentes en el hogar no supone ningún peligro para nuestro organismo. La principal controversia radica en si esta misma exposición a los mismos niveles, pero a largo plazo, supone un efecto perjudicial para nosotros. [2]

Este tema ha sido objeto de numerosas investigaciones y de varias revisiones por parte de la OMS (Organización Mundial de la Salud). Esta misma institución concluyó que los resultados existentes no confirman que la exposición a campos electromagnéticos de baja intensidad produzca ninguna consecuencia para la salud. Tampoco se ha demostrado que estos campos afecten de forma negativa a embarazadas, o tengan efectos cancerígenos, al igual que tampoco hay evidencias que apoyen los casos de “hipersensibilidad electromagnética” (las personas que padecen esta supuesta enfermedad achacan a las radiaciones electromagnéticas varios síntomas como dolores de cabeza, náuseas, mareos...) [3]


Figura 3: Hipersensibilidad electromagnética. {3}

Aún con todo, hay organizaciones que regulan el uso o la intensidad de las ondas electromagnéticas mediante normas y límites; y además existe una serie de medidas de precaución ante estas ondas. En www.cancer.org [4] viene recogida la posición de algunas organizaciones que advierten sobre el peligro que pueden llegar a generar las radiofrecuencias. Por ejemplo, la IARC (International Agency for Research on Cancer) clasifica las radiofrecuencias como posible agente cancerígeno, basándose en limitadas pruebas de un incremento en el riesgo de desarrollar tumores cerebrales. La EPA (Environmental Protection Agency) advierte que a altos niveles, las radiofrecuencias son dañinas, ya que pueden aumentar la temperatura del organismo rápidamente, aunque también aclara que estos niveles solo se dan cerca de ciertos instrumentos, como un transmisor de larga distancia.

Concluyendo, a pesar de que hay estudios que afirman que no supone ningún peligro usar aparatos electrónicos, como nuestro móvil o portátil, aun existe cierta desconfianza popular hacia las ondas electromagnéticas debido al incremento masivo del uso de móviles y portátiles a escala global y el aumento de la construcción de antenas desde el final del siglo pasado hasta ahora. Nuestra opinión sobre este tema coincide con los resultados científicos obtenidos, pensamos que no hay ningún problema en usar móviles, ordenadores, microondas... y animamos a la sociedad en general a que se informen y no tengan ningún tipo de miedo al uso de las nuevas tecnologías.

A los lectores de esta entrada que se interesen por el tema les facilitamos más información con los enlaces expuestos a continuación y un video en el que el Dr. Alberto Lachos Dávila, radiooncólogo peruano, recalca los aspectos más importantes sobre el tema que hemos abordado.

Video 1: Mitos y verdades de las ondas electromagnéticas y el cáncer. Dr. Alberto Lachos Dávila.

PARA SABER MÁS:

[1] http://www.cricyt.edu.ar/enciclopedia/terminos/ContElctro.htm
[2] http://www.cancerresearchuk.org/about-cancer/cancers-in-general/cancer-questions/does-electromagnetic-energy-cause-cancer
[3http://www.who.int/peh-emf/about/WhatisEMF/es/
[4] http://www.cancer.org/cancer/cancercauses/othercarcinogens/athome/cellular-phones

REFERENCIAS.


{1} http://www.sociopatas.com/expertos-descartan-que-los-moviles-causen-cancer/ 
{2} http://13100650-lesg.mex.tl/2137936_Espectro-Electromagnetico.html 
{3} http://www.terceracultura.net/tc/?p=3153         
    


Juan Amaro Gahete.
Rafael Córdoba Rojano.





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