domingo, 11 de diciembre de 2016

LA SANGRE, ESE GRAN DESCONOCIDO


La sangre humana es algo que a todos nos resulta muy familiar. No obstante, la sangre alberga muchísima química detrás de todos los hechos que tan ordinarios pueden llegar a parecer. Para tener una idea más clara
del porqué de las propiedades organolépticas de la sangre y de los diferentes grupos que podemos encontrar, nos adentraremos en la química que le confiere estas características tan particulares.



SABOR Y OLOR


Cada vez que nos hacemos un corte en la boca y notamos que la sangre tiene un ligero sabor metálico, lo atribuimos a la presencia de hemoglobina en la sangre. No obstante, parte de culpa de esta propiedad la tienen las moléculas de grasa, que en presencia de hemoglobina se oxidan y aportan este sabor característico.



Figura 1. trans-4,5-epoxy-(E)-2-decenal 
Aunque en primera instancia también solemos atribuir el olor a la hemoglobina, esta idea tan bien aceptada no es cierta. El verdadero causante del olor de la sangre es un compuesto llamado trans-4,5-epoxy-(E)-2-decenal (figura 1), que algunos investigadores han descubierto que es el que los animales detectan a través del olfato provocando en ellos respuestas evolutivas [1].
COLOR

La química detrás del color de la sangre es quizás con la que todos estamos más familiarizados. Esta coloración se debe a las 4 subunidades que forman la hemoglobina. Cada una de ellas consta de una cadena de proteína que se une a un grupo hemo.
Son estos grupos hemo que contienen átomos de hierro unidos, que causan el color rojo oscuro de la sangre.

Un error común es que la sangre desoxigenada es de color azul, ya que vemos las venas así cuando las miramos a través de nuestra piel. Sin embargo el verdadero motivo es que la luz roja tiene mayor capacidad de penetración en el tejido, mientras la que se refleja en el vaso sanguíneo a través de la piel cuenta con una alta proporción de luz azul-violeta.

Figura 2. Hemoglobina y metahemoglobina
Cuando extraemos la sangre del cuerpo, esta pasa a tener una tonalidad marrón oscura. Esto también es debido a la hemoglobina, en concreto a la oxidación del hierro +2 de su estructura a hierro +3, generándose metahemoglobina, que le aporta este color (figura 2).


Un dato curioso es que en la naturaleza no solo encontramos el color rojo. También existen animales con la sangre verde, azul y violeta [2]. Esta variedad de color se debe a los diferentes homólogos a la hemoglobina que están presentes en animales como gusanos (morado), sanguijuelas (verde) y pulpos (azul).







GRUPOS SANGUÍNEOS

Aunque a simple vista puede parecer que todos los humanos tenemos el mismo tipo de sangre, sabemos que hay diferencias entre la sangre de un individuo y la de otro. Este hecho provoca que no sea posible la transfusión de sangre entre dos personas cualesquiera. De hecho hay muchos tipos diferentes de sangre (hay 35 reconocidos por la Sociedad internacional de transfusión de sangre), pero hay esencialmente dos clasificaciones, que son las que están más extendidas [3].

Figura 3. Clasificación ABO
La primera de ellas es el sistema ABO. Este modelo separa los tipos de sangre según los antígenos que se presentan en sus células. De este modo los diferentes tipos de sangre pueden ser discriminados como A, B, AB y O (sin antígenos). Los antígenos presentes en nuestra sangre son ignorados por nuestro sistema inmune, pero si por transfusión recibimos sangre que contiene un antígeno no presente en nuestro cuerpo se produce un una reacción inmune adversa. Esto es debido a que la sangre también contiene anticuerpos, proteínas en el plasma sanguíneo que ayudan a luchar contra las infecciones, y todo lo que introduzcamos en nuestro cuerpo y éste lo detecte como extraño sera rechazado.

Por otro lado, el tipo de sangre puede también ser discriminado como positivo o negativo. Esta clasificación se basa en la presencia (positivo) o ausencia  (negativo) de antígenos Rh, y es un factor que también tiene que ser tenido en cuenta a la hora de transfundir sangre entre personas. Los sujetos con Rh+ no pueden donar sangre a receptores con Rh-, mientras que los Rh- si pueden donar a los Rh+ por el motivo antes explicado.

En resumen podemos decir que los nombres de cada uno de grupos sanguíneos que puede portar un ser humano esquematizan el tipo de antígenos contenidos en su sangre (A, B y Rh), y que el único limitante en la aceptación de una transfusión es la ausencia de estos, ya que ello significa la presencia de anticuerpos contra el antígeno en cuestión y provoca una reacción de rechazo inmunológico.


REFERENCIAS:




AUTORES:
Pablo Recio Reina
Javier Ruiz Arroyo

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