Antonio Jesús Marín Garrido
Alberto Martínez Jódar
Los términos científicos técnicos son habitualmente usados para llamar la atención de un público curioso e impresionable. Es común escuchar en anuncios extrañas palabras como “extracto liofilizado” y “agua micelar”, que consiguen hacernos confiar en un producto únicamente por nuestra capacidad de asombro ante lo desconocido. Esta entrada, más allá de las estrategias de marketing, está inspirado en un primo lejano del que toda la familia habla pero que nunca asiste a las cenas de Navidad: los ordenadores cuánticos.
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| Imagen 1: representación de un átomo [25-12-2017] |
Los términos científicos técnicos son habitualmente usados para llamar la atención de un público curioso e impresionable. Es común escuchar en anuncios extrañas palabras como “extracto liofilizado” y “agua micelar”, que consiguen hacernos confiar en un producto únicamente por nuestra capacidad de asombro ante lo desconocido. Esta entrada, más allá de las estrategias de marketing, está inspirado en un primo lejano del que toda la familia habla pero que nunca asiste a las cenas de Navidad: los ordenadores cuánticos.

